Así es la vida de un enviado especial en un Mundial: madrugones, kilómetros y la búsqueda constante de historias
Mientras millones de aficionados siguen el Mundial desde la distancia, al otro lado del Atlántico hay periodistas que viven la competición desde dentro. Uno de ellos es José Luis Allegue, enviado...
Mientras millones de aficionados siguen el Mundial desde la distancia, al otro lado del Atlántico hay periodistas que viven la competición desde dentro. Uno de ellos es José Luis Allegue, enviado especial del Universo MARCA a Estados Unidos, que estos días sigue el día a día de la selección española desde Chattanooga, la ciudad elegida por La Roja como cuartel general durante la fase de grupos. “Son las 9:15, yo me levanto a las siete, veo el amanecer con Llorente y luego ya me pongo a trabajar”, bromeaba en Radio MARCA, reflejando una rutina marcada por los madrugones, el cambio horario y la necesidad de estar conectado permanentemente a todo lo que ocurre alrededor del equipo de Luis de la Fuente.
La jornada de trabajo de un enviado especial gira en torno a los movimientos de la selección. Los días previos a los partidos comienzan con las comparecencias de los jugadores, continúan con los entrenamientos abiertos y finalizan con la rueda de prensa oficial del seleccionador. “A las 9:30 de la mañana tenemos la zona mixta, luego el entrenamiento oficial y después toca desplazarse a Atlanta para seguir trabajando desde el Media Center”, explica Allegue. Una dinámica que obliga a recorrer cientos de kilómetros durante el torneo y que se complicará todavía más cuando España tenga que viajar a Guadalajara para disputar el tercer encuentro de la fase de grupos. “El follón gordo va a llegar cuando haya que ir a Guadalajara. Son casi cuatro horas de avión y tocará pegarse una buena paliza”, reconoce.

Pero el trabajo no termina cuando los jugadores abandonan el campo de entrenamiento. Los días libres también son jornadas intensas para los periodistas desplazados. “La oportunidad de intentar verlos fuera de su hábitat también es bonita”, cuenta Allegue. Por eso, cuando no hay actividad oficial, los enviados especiales salen a buscar historias, conversaciones y detalles que ayuden a acercar el Mundial a los aficionados españoles. “Siempre gusta darse un paseo por ahí, ver si los puedes cazar, si puedes charlar con ellos”, explica. Detrás de cada noticia, cada vídeo o cada conexión en directo hay muchas horas de carretera, planificación y búsqueda de contenido para contar todo lo que ocurre alrededor de una selección que aspira a llegar hasta el final del torneo.