José Recio, sin filtros: Málaga, Leganés, Aguirre, Chipre y aquella Champions
El ex del Leganés atiende a Directo MARCA Madrid Sur para hablar de la actualidad pepinera y en la previa del Atlético de Madrid- Málaga PREGUNTA: Recio, cómo está yendo el verano? ¿Has podido...
El ex del Leganés atiende a Directo MARCA Madrid Sur para hablar de la actualidad pepinera y en la previa del Atlético de Madrid- Málaga

PREGUNTA: Recio, cómo está yendo el verano? ¿Has podido desconectar algo del fútbol o sigues muy metido?
JOSÉ RECIO: De todo. Mi hijo juega y acabó en junio con los torneos, pero ahora ya han empezado otra vez a entrenar. Yo estoy llevando el equipo y hemos hecho un equipito muy guay en el barrio. Y luego estoy viendo muchísimo fútbol este verano, más que nunca. Entre que terminó el Mundial hace tres semanas y ya estamos metidos de lleno en Primera y Segunda, al que le gusta el fútbol no se aburre.
PREGUNTA: Empezamos por Málaga. ¿Cómo viviste ese ascenso? Imagino que con muchísimos nervios y también con cierta sorpresa, porque no partía como uno de los grandes favoritos.
JOSÉ RECIO: Muchísima alegría. Lo viví con mi hijo y fue algo alucinante. Mi hijo tenía tres años cuando, por desgracia, descendimos y nunca había visto al Málaga en Primera. Entonces fue algo espectacular.
Es verdad que el Málaga, cuando entró en los playoffs, empezó una dinámica muy buena. Fue una sorpresa ver cómo evolucionó durante la temporada, porque cuando llegó Funes como entrenador el equipo estaba coqueteando con el descenso. Ese cambio tan rápido y drástico sorprendió a todos.
Pero cuando se acercaba el final de temporada yo tenía mucha confianza. Cuando entramos en los playoffs y vi los emparejamientos, para mí el Málaga era el equipo más fuerte. Se estaba creando algo muy bonito en la ciudad, en la afición y dentro del equipo. Era un grupo lleno de gente de la casa y ese sentimiento se notaba.
Además, el Málaga ha ido a buscar los partidos tanto dentro como fuera de casa. Ha sido un equipo atrevido hasta el último día en Almería. Los primeros 25 o 30 minutos allí le dio un baile al Almería. Salió a jugar y a por el partido. Se ha hecho justicia porque creo que ha sido el equipo que más lo ha merecido y, por juego, uno de los más atractivos de los últimos seis o siete meses de competición.
PREGUNTA: Y ahora llega el salto a Primera. El debut es nada menos que contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano. ¿Qué esperas de ese partido y de la temporada del Málaga?
JOSÉ RECIO: Evidentemente es un primer partido complicado. Es fuera de casa y ante el Atlético. Pero creo que al Málaga le faltan dos o tres jugadores. Tiene que firmarlos y acertar con ellos porque esta categoría es otra cosa. No tiene nada que ver con Segunda.
Yo siempre digo que hay más diferencia entre Segunda y Primera que entre Primera RFEF y Segunda. Los equipos que suben de Primera RFEF a Segunda suelen adaptarse mejor, pero de Segunda a Primera hay un salto muy grande.
Tiene que reforzarse y luego confío en que mantenga el mismo plan, evidentemente con algún matiz porque la categoría es distinta. Lo hemos visto en otros equipos recién ascendidos: siguen haciendo aquello que les ha llevado a Primera. Y creo que Funes lo tiene muy claro.
Ese juego atractivo, de intentar ser protagonista, lo van a mantener porque es en lo que creen. Tengo confianza en que el año sea bueno. El primer partido será difícil porque los otros recién ascendidos han debutado en casa, y no es lo mismo que hacerlo fuera.
A largo plazo, si el club hace esos esfuerzos que comentaba, tengo confianza en que lo vamos a pasar bien en La Rosaleda y que se puede hacer un buen año.
PREGUNTA: ¿Cuál es el secreto de esa cantera malagueña? Has salido tú, pero podríamos estar todo el programa nombrando futbolistas que han salido de allí.
JOSÉ RECIO: Siempre se ha dicho que jugadores ha habido a puñados. Lo único es que ahora sí se les está dando esa confianza, seguramente también por un tema económico.
Cuando estuvimos diez años seguidos en Primera, año tras año venían jugadores de fuera y se firmaban cuatro o cinco futbolistas. Para el canterano era mucho más difícil. Ahora es mucho más fácil.
Esta base viene de Primera RFEF y Segunda y, al final, el tema económico estaba muy complicado. Se les ha dado confianza y, cuando se la das, te demuestran que son buenos.
Incluso este año, en Primera, el propio entrenador ya lo dijo: más que en lo que venga de fuera, hay que fijarse en lo que ya tienes. Esa columna vertebral formada por Murillo, Dani Lorenzo, La Rubia, Chupe… Son jugadores de la cantera que van a tener que dar ese paso adelante y decir: “Estamos aquí”. Son los jugadores más importantes.
Es una cantera que siempre ha dado muy buenos jugadores. Por suerte, muchos hemos podido salir de ahí y hacer una larga carrera en el fútbol profesional. Y seguro que seguirán saliendo.
PREGUNTA: Uno de los puntos clave de tu carrera es el Leganés. Llegaste en 2018, estuviste en dos etapas y viviste momentos importantes. ¿Qué recuerdos guardas de aquella etapa?
JOSÉ RECIO: Los recuerdos son muy bonitos. Al principio me costó porque salir de Málaga fue un palo grande. Como malagueño y canterano, salir de lo que consideras tu casa al principio te choca. Te vas a otra ciudad y a otro club.
Pero en Leganés te lo hacen muy fácil. Cuando yo estaba allí estaba la familia del club, gente muy cercana, y a los que llegábamos nuevos nos hacían sentir cómodos desde el principio.
Me sentí muy cómodo. Las instalaciones eran buenas y Butarque, aunque pueda parecer un estadio pequeño, es un campo donde la gente aprieta y aprecia el esfuerzo, al equipo que se lo deja todo.
Ese primer año hicimos uno muy bonito. Disfruté muchísimo. Creo que conseguimos la mayor puntuación del Leganés en Primera División, si no recuerdo mal. Vivimos partidos muy chulos: ganamos al Barcelona, empatamos con el Real Madrid en casa y también con el Atlético.
Tengo unos recuerdos superbuenos.
PREGUNTA: Ahora al Leganés le está costando en Segunda. El año pasado sufrió mucho para mantenerse. ¿Cómo lo ves?
JOSÉ RECIO: Le está costando mucho. El año pasado sufrieron muchísimo para mantener la categoría. No sé qué equipo terminarán haciendo este año, pero han firmado un entrenador que tiene experiencia en Segunda.
Ojalá puedan aspirar a algo más y mirar más hacia la zona de playoffs que hacia el descenso.
PREGUNTA: Aquel Leganés también tenía un equipazo. En ataque estaban Braithwaite y En-Nesyri. ¿Qué recuerdo tienes de aquel equipo?
JOSÉ RECIO: Lo teníamos muy claro. Además, teníamos un entrenador perfecto para eso, que era Pellegrino. Él creía en ese modelo. No buscábamos tanto un fútbol atractivo con balón, sino ser un equipo sólido, de guerreros.
Jugábamos con tres centrales, dos carrileros, tres centrocampistas físicos y dos delanteros. Teníamos a los dos bichos arriba. En el banquillo estaba Guido Carrillo, que también era un tanque.
El entrenador tiene que adaptarse a los jugadores que tiene y creer en lo que está haciendo. Pellegrino ese primer año lo hizo a la perfección.
Éramos un equipo que presionaba, pero que también sabía replegarse y salir a la contra. Éramos muy duros para todos. Íbamos a cualquier campo con la sensación de que podíamos empatar o ganar.
Con los dos delanteros que teníamos arriba, aquel sistema era perfecto para ellos. Con espacios, balones aéreos y segundas jugadas, eran muy físicos. Tengo recuerdos muy bonitos de aquel primer año.
PREGUNTA: Luego llegó la temporada del descenso y el Barcelona fichó a Braithwaite en invierno. ¿Sentisteis que os dejaron sin herramientas para pelear por la permanencia?
JOSÉ RECIO: Sí. Eso fue ya el año del descenso, cuando nos salvamos por un gol en la última jornada contra el Madrid.
Nosotros empezamos a ganar con la llegada de Aguirre y creo que ya estábamos fuera del descenso. Éramos un equipo que iba con proyección. Pero nos quitaron a nuestros dos delanteros.
Precisamente en las últimas semanas estaban empezando a marcar goles. No habían empezado bien la Liga, pero se estaban entonando. Y cuando empezaron a marcar llegó Navidad y nos quitaron a los dos.
Para un equipo como el Leganés, cuyo objetivo era la salvación, te estaban quitando los goles. Fue un palo muy duro.
Aun así, estuvimos luchando hasta la última jornada y nos faltó un gol. Recuerdo que la gente, aunque fue un descenso, nos agradeció el esfuerzo. El equipo lo dio todo y la gente sabía que no teníamos más.
Entre los dos delanteros te aseguraban cerca de 25 goles. Para un equipo como el Leganés, eso puede significar la salvación.
PREGUNTA: En Leganés también diste un paso importante a nivel personal. Pasaste de ser un canterano protegido en Málaga a convertirte en una pieza importante del vestuario, incluso llevando el brazalete. ¿Cómo viviste ese cambio?
JOSÉ RECIO: Creo que llegué preparado para esa etapa. En Málaga era canterano, pero ya llevaba muchos años. Llegué en 2010 y me fui en 2018, así que habían pasado ocho temporadas. Ya tenía experiencia y había sido segundo y tercer capitán del Málaga en años anteriores.
Aunque fuera canterano, llegué a Leganés con mucha madurez. Además, me encontré un vestuario muy bueno, con gente que también tenía experiencia.
Siempre he sido un jugador que no ha tenido problemas con los compañeros. Me han escuchado porque soy una persona cercana y también tengo carácter, no lo niego. Pero en el vestuario siempre he sido un tío cercano y nunca he tenido problemas.
Ese primer año teníamos capitanes muy buenos, como Gumbau y Rubén Pérez, y también estaba Roque Mesa. Era un grupo muy bueno. Llegué preparado para esa experiencia y para entender que mi papel en el vestuario era diferente.
PREGUNTA: Hablando de carácter, también coincidiste con Javier Aguirre. Todos los compañeros hablan de él como un entrenador intenso, con mucho carácter, pero también muy cercano y divertido. ¿Cómo era trabajar con él?
JOSÉ RECIO: Es un tío cojonudo. Muchas veces me llamaba “cabrón”. Muchas, muchas veces. Al principio su forma de ser te impacta un poco, pero luego tienes que conocerlo.
Para mí, su mayor virtud es el poder de convencimiento que tiene con el jugador. Es muy emocional y sabe dónde tocar al futbolista para que salga enchufadísimo.
Nosotros salíamos a los partidos a matar. Te daba una charla antes del partido y pensabas: “Hay que dejarse la vida”. Con ese tío era brutal.
Luego, si no hacías las cosas que él te pedía, era un tío con mucho carácter. Si tenía que decirte algo, te lo decía en la cara.
Y eso es lo que el jugador quiere. Entrenadores que, aunque en algún momento puedas chocar con ellos, sean sinceros y vayan de frente. Para eso no había ningún problema con él. Tengo muy buenos recuerdos de Aguirre.
PREGUNTA: Te quiero preguntar también por tu experiencia en Chipre. ¿Cómo es jugar fuera de España y qué ocurrió para que no guardes un buen recuerdo de aquella etapa?
JOSÉ RECIO: No tengo un buen recuerdo, pero creo que parte de la culpa es mía. No fui preparado. Realmente no estaba preparado para irme fuera de España. Es más, yo no quería irme.
Terminé con el Leganés en Segunda siendo una pieza importante. Cuando me respetaron las lesiones jugaba siempre con Nafti y estuve bien. Yo quería seguir jugando en España, pero en el mercado no salían cosas interesantes y acabé yéndome a Chipre.
Económicamente estaba muy bien, pero yo tenía dudas. Y cuando vas con dudas a un sitio es difícil que salga bien.
PREGUNTA: ¿Qué fue lo que terminó haciéndote decidir que tenías que volver?
JOSÉ RECIO: Intenté adaptarme. Después de cuatro o cinco meses estaba medio adaptado, aunque tampoco totalmente. Pero empecé a ver que mis hijos lo pasaban mal en el colegio, sobre todo mi hijo mayor.
Él tenía unos siete años y ya se enteraba de las cosas. Estaba allí solo, en el colegio, sin poder hablar con nadie. Veía lo que sufría y eso fue muy importante para decidirme a volver.
Sabía las consecuencias que iba a tener. Al volver quedaba libre y, además, no había jugado demasiado. Lo que jugué, la verdad, no lo jugué mal. Cuando estuve bien jugué bien.
Me sorprendió el nivel de algunos equipos. Había clubes mejores de lo que pensaba porque allí había mucho dinero. Pero la Liga, los estadios y todo lo demás no tenían nada que ver con España. Estaban años luz. Los estadios parecían de Tercera o Segunda RFEF de aquí.
Al final tomé la decisión de volver sabiendo que después me iba a costar encontrar equipo, como así fue. Pero no me arrepiento de nada. Fue una experiencia corta y también asumo que parte de la responsabilidad fue mía porque no estaba preparado para irme fuera.
PREGUNTA: Vamos a terminar donde empezamos: Málaga. Tú viviste desde dentro aquella época del Málaga de los grandes fichajes. Llegaron Joaquín, Demichelis, Toulalan, Van Nistelrooy, Baptista… ¿Cómo se vive siendo tan joven y compartiendo vestuario con esos futbolistas?
JOSÉ RECIO: Los recuerdos son espectaculares. Al final, lo que se queda son las experiencias que vives en el fútbol. Da pena no recordar todas las cosas porque se vive todo muy rápido.
Yo debuto en 2010 y hago un primer año muy bueno. Juego muchísimo y marco un gol muy importante en Chamartín que nos da la permanencia.
Ya teníamos un equipazo. Había llegado Baptista, Demichelis, Maresca, Willy Caballero, Ignacio Camacho… Habíamos firmado muchísimos jugadores.
Después me voy al Mundial Sub-20 con Isco. Él acababa de fichar por el Málaga y era el fichaje menos conocido porque venía del Valencia Mestalla. El club había pagado cinco millones y prácticamente el único que lo conocía era yo.
Mis compañeros me preguntaban cómo era y yo les decía: “Esperad a que volvamos del Mundial y empecemos a entrenar. Ya lo veréis”.
Mientras estábamos en el Mundial empezamos a escuchar todos los fichajes que iban llegando: Joaquín, Cazorla, Toulalan, Monreal, Sergio Sánchez… También llegó Weligton, que venía de jugar en Holanda.
Fue una barbaridad.

PREGUNTA: Y después llegó aquella temporada histórica en la que el Málaga terminó cuarto y se clasificó para la Champions. Tú jugaste menos, pero formabas parte de aquella plantilla. ¿Qué significa para ti haber vivido aquello?
JOSÉ RECIO: Ese año jugué menos, evidentemente. Tenía en mi posición a Toulalan, Cazorla, Isco… Pero me da igual. Lo recuerdo como una experiencia de locos.
Quedar cuarto con el equipo de mi ciudad y entrar en Champions es algo que no se me va a olvidar nunca. Es algo que voy a poder contar toda la vida.
Tuvimos la suerte de que hubiera varios malagueños en aquella plantilla: Jesús Gámez, Portillo, Juanmi y yo. Creo que éramos cuatro malagueños, si no me olvido de alguien.
Fue algo inolvidable. Aunque todo pasó muy rápido y el dinero acabó pronto, esos años la afición del Málaga no los va a olvidar nunca.
Yo siempre lo digo: aunque después haya pasado todo lo que ha pasado, por haber vivido aquello en Málaga, quizá no lo vuelvan a vivir nunca. Es una experiencia y un recuerdo inolvidables.